La plaza de los 1 de mayo en Cuba

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Fotos:PL/ Roberto F. Campos
La Habana, 1 may (Prensa Latina) La Plaza de la Revolución José Martí constituye hoy un escenario significativo y habitual para la celebración en Cuba de los actos y desfiles por el 1 de mayo, día de los trabajadores.

Aunque para esta ocasión el lugar propiamente es la Tribuna Antimperialista que se encuentra frente a la Embajada de los Estados Unidos en La Habana, siempre es apropiado recordar por esta fecha a la emblemática Plaza de la Revolución.

Se trata de un espacio con historia, símbolos y datos arquitectónicos muy interesantes y por lo tanto de atractivo turístico.

Desde su origen como Plaza Cívica hasta convertirse en el corazón político y cultural de Cuba, este espacio monumental guarda historia en cada uno de sus rincones.

Con una extensión de 72 mil metros cuadrados, la Plaza de la Revolución José Martí se erige como uno de los espacios públicos más grandes del mundo y el escenario por excelencia de los momentos más trascendentales de la historia cubana.

Lo que hoy es un símbolo de la Revolución Cubana tuvo sus orígenes en una visión muy distinta: la de una Plaza Cívica concebida durante el mandato de Fulgencio Batista como un centro administrativo de carácter representativo para la capital.

La idea de construir este espacio surgió a inicios de la década de 1940, cuando se convocó a un concurso internacional para levantar un monumento a José Martí en la zona conocida como la Loma de los Catalanes o Ermita de los Catalanes, donde antiguamente se ubicaba el Monasterio de Montserrat.

Fue en 1952, en vísperas del centenario del natalicio del Apóstol, cuando una comisión gubernamental desestimó el proyecto ganador del concurso y decidió erigir el que había quedado en tercer lugar, alegando que su estructura vertical era más apropiada.

La construcción se inició finalmente en 1953, y fue costeada con aportes financieros del pueblo cubano mediante una recaudación pública.

La obra quedó inconclusa al triunfar la Revolución en 1959, y fue el nuevo gobierno quien la terminó. El 16 de julio de 1961, mediante resolución oficial, se cambió el nombre de Plaza Cívica por el de Plaza de la Revolución José Martí.

El Monumento a José Martí, Apóstol de Cuba, constituye el elemento central del conjunto y su principal hito visual. Ubicado en el extremo nordeste de la plaza, organiza toda la composición urbanística del entorno.

El conjunto tiene una altura hasta la torre de remate de 112,75 metros, altura total hasta los faros y banderas de 141,99 metros, diámetro total del área monumental de 78,50 metros, y ancho de la pirámide de aproximadamente 28 metros.

Se trata de una torre con forma de estrella de cinco puntas, diseñada por un equipo de arquitectos dirigido por Enrique Luis Varela. Toda la estructura está revestida con losas de mármol gris siboney.

Dicho material fue extraído de las canteras cercanas a El Abra en la Isla de la Juventud -antigua Isla de Pinos-, lugar donde Martí inició su destierro en la adolescencia.

En el centro del conjunto, frente a la torre, se encuentra la imponente estatua de José Martí en posición sedente, obra del escultor Juan José Sicre.

Fue tallada in situ entre el 15 de octubre de 1956 y el 15 de agosto de 1958. La estatua está formada por 52 bloques de mármol y tiene una altura de 18 metros, cuando la cabeza fue tallada en un bloque de tres por dos por dos metros con un peso aproximado de 18 toneladas.

Rodeando la estatua se alzan seis pilares que representan las seis provincias en que estaba dividido el territorio cubano antes de la división político-administrativa actual. Cada pilar contiene en su interior un reflector que ilumina la imagen del Apóstol durante la noche.

En la base del monumento se encuentra el Memorial José Martí, inaugurado el 27 de enero de 1996.

Este espacio museográfico consta de cinco salones expositivos donde se pueden leer 79 pensamientos martianos grabados con letras color oro.

En su interior también se exhibe un mural de cerámica veneciana creado por el artista cubano Enrique Caravia Montenegro, que registra 89 pensamientos de Martí en letras bañadas en oro de 10 quilates.

Entre las reliquias que alberga el memorial se encuentran los títulos de licenciado en Filosofía y Letras y Derecho de Martí, extendidos por la Universidad de Zaragoza, así como un quetzal mesoamericano disecado que le fue regalado en 1877 por el entonces presidente de Guatemala, Justo Rufino Barrios.

En el piso del área monumental están reflejadas las distancias existentes entre el monumento y las capitales de 43 países, así como de ocho lugares del territorio nacional.

Para llegar a la cima del complejo monumentario se puede utilizar un elevador interior con 90 metros de recorrido o subir una escalera de 567 peldaños.

El mirador se encuentra a 129 metros sobre el nivel del mar y fue el punto más alto de la ciudad hasta 2025, cuando fue superado por el hotel la Torre K.

Desde su transformación en Plaza de la Revolución, este espacio resultó testigo de innumerables actos populares, políticos y recreativos, incluidos los desfiles por el 1 de mayo.

mem/rfc

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