En Quito, la movilización de este 1 de mayo, Día Internacional de los Trabajadores, avanza a esta hora hacia la plaza de Santo Domingo en medio de la presencia de militares y policías en distintos puntos del recorrido.
El dirigente del Frente Popular, Nelson Erazo, cuestionó el despliegue de fuerzas del orden y dijo que la presencia de tanquetas cerca del inicio de la marcha es un mensaje de amedrentamiento.
A su vez, reclamó que se detenga el incremento del costo de vida porque los ecuatorianos “ya no dan más”.
Erazo también sostuvo que la jornada marca el inicio de nuevas acciones, como el proceso con el cual diversas organizaciones buscarán recolectar firmas para revocar el mandato del presidente Daniel Noboa, a quien responsabilizan del actual deterioro de las condiciones del país.
El presidente nacional de Unidad Popular, Geovanni Atarihuana, aseguró que la ciudadanía sale a las calles este viernes en un contexto de descontento generalizado y también cuestionó la participación de militares en las protestas.
El titular de la Unión Nacional de Educadores (UNE), Andrés Quishpe, insistió en que mayo no termina con estas acciones en las calles el 1 de mayo, sino que es el arranque de una agenda de lucha y denunció el despido de 100 docentes esta semana.
El dirigente informó sobre la llegada de una misión sindical internacional vinculada a la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para observar la situación laboral en Ecuador.
También adelantó una nueva jornada nacional de movilización prevista para el 28 de mayo con demandas en salud, educación y empleo.
El presidente de la Unión General de Trabajadores del Ecuador (UGTE) y vicepresidente del Frente Unitario de Trabajadores (FUT), José Villavicencio, señaló que el 70 por ciento de ecuatorianos está en el subempleo, es decir, laboran en condiciones inadecuadas, sin garantías o en la informalidad.
Villavicencio indicó que las protestas se desarrollan bajo consignas de seguridad, democracia, justicia social y trabajo digno.
Entre las medidas cuestionadas figuran la flexibilización laboral como esquemas que permiten jornadas de hasta 10 horas diarias y despidos en el sector público tras reformas que facilitan desvinculaciones.
Organizaciones sociales advirtieron, además, de la existencia de restricciones a la actividad sindical y debilitamiento de los mecanismos de control laboral.
El presidente del FUT, Edwin Bedoya, denunció que hoy el Ejecutivo les impidió armar la tarima para el acto de cierre de la marcha, a pesar de tener todos los permisos, y criticó la militarización.
“Poner tanquetas, militares y policías habla mucho de cómo este gobierno se está encaminando a la dictadura de la oligarquía. (…) No podemos permitir que este tipo de gobiernos autoritarios y dictatoriales se monten encima de la soberanía del pueblo ecuatoriano”, subrayó Bedoya.
Gremios sindicales de las ciudades Guayaquil, Cuenca, Latacunga, Ambato y Loja también marchan este 1 de mayo.
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