Las concentraciones, realizadas en distintos puntos de la ciudad y articuladas con la jornada nacional de luchas, tuvieron como eje central la exigencia del fin de la escala laboral 6×1 —seis días de trabajo por uno de descanso—, considerada por los manifestantes como un modelo agotador y perjudicial para la calidad de vida.
Durante la jornada, que presenció Prensa Latina en el centro de la urbe próximo a cine Brasília, las entidades sindicales, encabezadas por la Central Única de los Trabajadores (CUT) insistieron en la necesidad de reducir la jornada laboral sin reducción salarial, una demanda que ha ganado fuerza en 2026 e incluso se encuentra en debate legislativo en el Congreso Nacional.
También Los pedidos incluyeron la defensa del trabajo digno, mejores condiciones laborales y el fortalecimiento de la negociación colectiva, en línea con una agenda que ha sido impulsada en recientes movilizaciones nacionales de la clase trabajadora en Brasil.
Uno de los aspectos más visibles de la movilización fue el protagonismo de las mujeres, quienes reclamaron respeto, igualdad salarial y el fin de la violencia de género.
Pancartas y discursos destacaron la urgencia de garantizar derechos plenos para las féminas y el fin de discriminaciones raciales, en un contexto en el que los movimientos también han incorporado la lucha contra el feminicidio como parte de sus reivindicaciones fundamentales.
La celebración en Brasilia evidenció, además, el carácter amplio y diverso de la convocatoria, con la participación de trabajadores informales, empleados de plataformas digitales y servidores públicos, todos unidos en torno a una agenda común por mejores condiciones de vida.
Junto a las demandas nacionales, los manifestantes expresaron una marcada solidaridad internacionalista, y se escucharon palabras de apoyo a Cuba, Venezuela, Irán y la República Árabe Saharaui Democrática, así como llamados a la libertad plena de Palestina.
Banderas de esos países y mensajes diversos mostraron una visión de unidad entre los pueblos y de rechazo a las políticas consideradas y denunciada como imperialistas y contra el bienestar de los pueblos.
El 1 de Mayo en la capital brasileña se inscribe en una serie de movilizaciones que han tenido lugar en las últimas semanas, incluida la Marcha de la Clase Trabajadora, que reunió a miles de personas en la Explanada de los Ministerios para presionar por la aprobación de medidas en favor de los obreros.
A criterio de las organizaciones sociales, la presión popular será determinante para avanzar en la aprobación de las propuestas mencionadas frente a resistencias de sectores empresariales y políticos de derecha.
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