Las manifestaciones en esta capital comenzaron con una misa en la iglesia Don Bosco y acto seguido una marcha que partió desde el emblemático parque Belisario Porras hasta la plaza 5 de Mayo.
Fernando Ábrego, secretario general de la Asociación de Profesores, instó a defender la democracia y el Estado derecho.
Mientras Alberto Díaz, a nombre de la Asociación Movimiento Gremialista de Educadores de la República de Panamá, exigió al Ejecutivo que cese la persecución de quienes se oponen a sus políticas arbitrarias, como sucedió con la Ley de la Caja de Seguro Social impuesta de espaldas al pueblo.
También en la caribeña provincia de Colón, los gremios reclamaron atención de temas prioritarios como seguridad ciudadana, agua potable, manejo de desechos y generación de empleo digno.
Alfredo Graell, secretario general de la Central Nacional de Trabajadores de Panamá, expresó su solidaridad con las demandas de la población colonense, que exige mejores condiciones de vida y acceso a servicios básicos.
En su intervención, destacó el potencial económico de Colón debido a su actividad portuaria, la Zona Libre, el turismo y los proyectos energéticos; no obstante, advirtió que persisten problemas estructurales como la pobreza, la deserción escolar y la falta de oportunidades laborales.
El dirigente sindical sostuvo que, pese al crecimiento económico del país, miles de panameños continúan viviendo en condiciones precarias.
Al presentar un diagnóstico nacional, advirtió que el crecimiento existe, pero la pobreza persiste de manera generalizada.
Hay 977 mil 652 panameños en situación de pobreza (21.7 por ciento de la población general) y en Colón, la cifra es de 140 mil 67 personas en esta condición, casi el 14 por ciento de sus moradores, según señaló.
Aseguró, además, que la pobreza extrema nacional ronda los 435 mil 500 panameños (9.6 por ciento de la población).
Graell además defendió la autonomía sindical y pidió fortalecer la unidad de la clase obrera.
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