Organizada por los ministerios de Turismo y Cultura, la exhibición reúne una variada colección de artesanías inscritas en la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco, con el propósito de destacar su papel como parte esencial del patrimonio inmaterial del país.
El evento transformó los patios de la ciudadela en un espacio interactivo donde los visitantes pueden observar de cerca el trabajo de los artesanos, quienes preservan técnicas ancestrales frente a desafíos como el abandono y la pérdida de oficios tradicionales.
Según el ministro de Turismo, Mazen Al-Salhani, la exposición responde a la estrategia gubernamental de convertir la artesanía en un motor del sector turístico y una fuente de dinamización económica.
El funcionario subrayó que estas expresiones culturales constituyen “una memoria humana viva” y resaltó que la coincidencia con la temporada de cosecha de la rosa de Damasco refuerza la identidad turística de la capital.
Asimismo, destacó que la iniciativa brinda apoyo directo a familias y pequeños productores, muchos de los cuales elaboran sus piezas desde sus hogares sin acceso a mercados formales.
En ese sentido, anunció la creación de equipos especializados para facilitar la comercialización de estos productos y la apertura de nuevos puntos de venta dentro y fuera del país, además de garantizar el acceso a materias primas para los artesanos.
La exposición ofrece, además, talleres formativos sobre técnicas artesanales, cursos de comercialización y visitas vinculadas al cultivo de la rosa damascena, en una propuesta que combina cultura, economía y turismo.
Con entrada gratuita y horarios extendidos, la muestra ha atraído a visitantes de diversas provincias, quienes valoran la experiencia como una oportunidad para reconectar con sus raíces culturales.
Asistentes destacaron a Prensa Latina que el evento trasciende la exhibición tradicional al permitir una interacción directa con los artesanos, observar los procesos de creación y comprender la historia detrás de cada pieza.
Para muchos, “Damasco: Rosa y Patrimonio” representa no solo un espacio de memoria, sino también una señal de continuidad y renovación cultural en un país que apuesta por preservar su identidad a través de sus tradiciones.
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