En un comunicado, las Fuerzas Armadas jordanas precisaron que la acción se basó en información de inteligencia que permitió identificar fábricas, talleres y almacenes empleados por estas redes para lanzar sus actividades hacia territorio jordano.
Según la nota, los objetivos fueron atacados y destruidos como parte de una operación de disuasión dirigida a limitar la capacidad operativa de esos grupos.
El ejército advirtió que los traficantes adoptan patrones cambiantes de actividad, aprovechando factores climáticos y circunstancias regionales para intensificar sus operaciones.
Asimismo, destacó un aumento significativo en los intentos de contrabando de armas y estupefacientes, lo que representa un desafío para las fuerzas de seguridad fronteriza.
Medios sirios citaron fuentes locales que señalaron que los bombardeos habrían alcanzado un emplazamiento en la aldea de Shahba, en la provincia de Suwaida, donde presuntamente se almacenaban armas y drogas.
Durante los años del conflicto en Siria, Jordania registró numerosos incidentes de infiltración y tráfico ilícito a través de la frontera, fenómeno vinculado al deterioro de la seguridad en la zona.
Aunque estas actividades disminuyeron tras los cambios políticos en Siria en 2024, persisten como un problema de seguridad regional.
Las autoridades sirias actuales han reiterado su compromiso de combatir el narcotráfico, en particular la producción y distribución de Captagon, sustancia que, según estimaciones internacionales, alcanzó altos niveles durante el periodo del anterior gobierno.
La operación jordana se inscribe en los esfuerzos regionales por contener el tráfico ilícito y reforzar la seguridad en una de las zonas más sensibles del Medio Oriente.
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