En un comunicado emitido por la Cancillería española, se dio cuenta de la condena al acto protagonizado por un ciudadano judío israelí que empujó el pasado martes hasta caer al suelo y pateó a una monja católica francesa en las calles de Jerusalén.
“España expresa su solidaridad con la víctima, y sus deseos de una pronta recuperación. El responsable debe rendir cuentas ante la justicia”, apuntó la nota.
Asimismo, señaló que Israel debe garantizar la libertad de culto, respetar el statu quo en Jerusalén y adoptar medidas para impedir este tipo de actos violentos.
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