El torneo que se juega sobre el asfalto en la ancha calle Parinacochas del barrio El Porvenir, del distrito de La Victoria, con tribunas desmontables instaladas en las aceras y sobre el asfalto que este año estuvo pintado con emblemas de empresas auspiciadoras.
Miles pagaron por ver el certamen que se caracteriza por el fútbol aguerrido, de choque, con reglas flexibilizadas por las cuales el árbitro, más de una vez en grave riesgo, solo penaliza faltas muy graves y con frecuencia hay fuertes choques entre contendientes.
Los ánimos se encienden y estallan riñas, como el de 2025, cuando jugadores y públicos protagonizaron una batalla campal y los organizadores cancelaron los partidos.
Como a veces los jugadores no pueden seguir por un mal golpe o herida, los equipos, de cinco jugadores cada uno, pueden hacer cambios ilimitadamente.
En el Mundialito de El Porvenir, los partidos se juegan en dos tiempos de 15 minutos y en caso de terminar igualados, gana el equipo con el mayor número de tiros de esquina a su favor; si persiste la igualdad, vence, sucesivamente, el que haya cometido menos faltas, el que haya tenido el mayor número de saques laterales y solo en última instancia el duelo se define en tandas de tres penales cada equipo.
El torneo, llamado de “fútbol macho”, tiene fases previas eliminatorias y, como la Copa del Mundo de Brasil de 1950, que lo inspiró, 16 equipos llegan a la etapa final que se juega cada primero de mayo. Alcanzan esa instancia 14 que clasificaron en eliminatorias, los ganadores del año anterior y de una competencia nacional de fútbiol 5.
Este año ganó la final el equipo Callival Jhanniers (al parecer nombre de una empresa auspiciadora) que se impuso 1 – 0 al favorito, Mi Barrunto (nombre de un restaurante).
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