El primer conteo oficial de muertes por causas derivadas de las lluvias asciende a 18, aunque no se descarta que haya más víctimas cuando finalicen las tareas de salvamento.
La combinación de persistencia e intensidad de las precipitaciones trae a la memoria la tragedia provocada a fines de marzo pasado cuando portentosos aguaceros inundaron esta capital y causaron la muerte de decenas de personas, la destrucción de un número crecido de viviendas, miles de desplazados y pérdidas económicas multimillonarias.
Los aguaceros en este país del este africano contrastan con las persistentes sequías que sufren estados del sur y del norte del continente, consecuencia según especialistas del cambio climático provocado por la depredación de los humanos y la generación de gases de efecto invernadero lanzados a la atmósfera por las economías de los países industrializados entre los cuales no figuran las excolonias africanas, valga la paradoja.
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