Las recientes víctimas mortales fueron un niño de 17 días de nacido contagiado por la madre al momento de nacer, uno de siete meses sin antecedentes de vacunación (ambos de la primera demarcación mencionada) y de seis meses de la urbe.
Fallecimientos previos correspondieron a dos menores, de 10 y 11 meses, registrados en la metrópoli y Quiché, entre otros, según un reporte del Ministerio de Salud y Asistencia Social (Mspas), que mantiene una alerta activa con jornadas de inmunicación de bloqueo.
Un tercero padecía una condición del corazón de nacimiento (cardiopatía congénita), lo que lo hacía más vulnerable y estuvo hospitalizado nueve días, describió el organismo de Estado.
Las autoridades explicaron que ninguno de los lactantes tenía la edad suficiente para cumplir el esquema de vacunación triple viral, que protege contra el sarampión y que en el país se aplica a partir del año.
El pasado viernes el número de casos llegaba a cinco mil 821, mientras que las muertes subían a siete, con un adulto de 27 años, y dos bebes de nueve meses y un año, respectivamente.
La mayor concentración de contagios se localiza en Guatemala Central (especialmente de la zona 1), seguido de Sololá, Totonicapán y Quiché.
Debido a los eventos masivos (como la Semana Santa pasada), el Mspas enfatiza en la inmunización, única medida efectiva; así como vigilar la aparición de fiebre alta, tos seca, manchas blancas en la boca y erupción cutánea. Esta nación no registraba una situación de brote endémico de esta magnitud desde 1997, y uno importado en 2018, de acuerdo con informes.
El brote actual se originó tras una celebración religiosa multitudinaria realizada en el municipio de Santiago Atitlán, Sololá a fines de diciembre último y a inicios de enero se confirmaron los casos iniciales.
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