Luego de una reunión con Brendan Lynch, representante comercial adjunto de Estados Unidos para el Sur y Centro de Asia, Abdul Muktadir intentó calmar las preocupaciones sobre dicho pacto, alegando que cada acuerdo internacional se formula mediante el entendimiento mutuo entre dos partes.
No obstante, remarcó que el actual gobierno no fue el que inició el acuerdo, sino que lo heredó como parte de la continuidad del Estado.
Sobre el encuentro con el enviado estadounidense, aseguró que se abordaron diversos temas de interés mutuo, incluido el fortalecimiento de las relaciones comerciales y de inversión entre Bangladesh y los Estados Unidos.
En febrero último, a solo siete días antes de los comicios que pusieron fin al Gobierno de transición de Mohammed Yunnus, ambos países firmaron el acuerdo sobre comercio recíproco para, según las partes, profundizar la relación económica bilateral.
De acuerdo con sus bases, Bangladesh abrió su mercado a bienes industriales y agrícolas estadounidenses como químicos, maquinaria, vehículos, energía, soja, lácteos, carne de res y aves.
Washington redujo al 19 por ciento los aranceles para bienes de Bangladesh y otorgó tasa cero a ciertos productos, especialmente textiles y confecciones, bajo un mecanismo vinculado a insumos estadounidenses.
Asimismo, la nación surasiática aceptó normas y certificaciones de Estados Unidos en vehículos, dispositivos médicos y farmacéuticos, además de permitir importación de productos remanufacturados.
También se comprometió adquirir aeronaves, compras agrícolas por tres mil 500 millones de dólares y energéticas por 15 mil millones en 15 años.
Sus detractores coinciden en que el convenio subordina de manera excesiva a Bangladesh a las normas y certificaciones estadounidenses, debilitando así su autonomía regulatoria.
Consideran que la apertura a productos agrícolas e industriales de Estados Unidos podría desplazar a productores bangladesíes, especialmente en sectores sensibles como lácteos, carne y maquinaria.
Además, que el mecanismo de acceso preferencial para prendas de vestir está ligado a la compra de insumos estadounidenses, lo que ven como una forma de atadura comercial que limita la competitividad de Bangladesh.
En coincidencia algunos sectores empresariales en Bangladesh opinan que las exigencias en materia laboral y ambiental son demasiado estrictas y podrían aumentar costos de producción.
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