El mensaje llega en ocasión de celebrarse este martes el Día Internacional de la Partera, quien desempeña un papel fundamental en la prestación de atención integral y esencial a mujeres, recién nacidos, familias y comunidades a lo largo de la vida.
Cuando están adecuadamente formadas, respaldadas e integradas en los sistemas de salud, las también llamadas matronas pueden proporcionar hasta el 90 por ciento de las intervenciones esenciales en salud sexual, reproductiva, materna, neonatal y del adolescente.
Datos de la plataforma Cuentas Nacionales del Personal de Salud de la Organización Mundial de la Salud muestran que hay más de 78 mil profesionales de partería en la región, con una densidad promedio de 3,5 por cada 10 mil habitantes. En tanto, subregiones como Centroamérica y partes del Caribe presentan densidades críticamente bajas, que van desde apenas 0,1 hasta 13,5 por cada 10 mil habitantes.
Los expertos afirman que estas desigualdades evidencian la necesidad de ampliar la formación, la distribución equitativa y la retención de parteras donde más se necesitan.
En las Américas, tres de cada cuatro países reconocen formalmente la partería como una profesión distinta de la enfermería, un paso clave para avanzar en la educación especializada, la autonomía profesional y los marcos regulatorios que permiten a las parteras ejercer plenamente sus competencias.
Cuando la partería está bien integrada, las parteras contribuyen no solo a embarazos y partos más seguros, sino también a la atención neonatal, la salud adolescente, la prevención de enfermedades y la promoción de la salud, entre otros.
Según la OPS, persisten desafíos importantes, pues solo el 60 por ciento de los países de la región cuenta con una autoridad reguladora que define claramente el alcance de la práctica de la partería, y apenas la mitad dispone de sistemas para la renovación periódica de licencias y el aseguramiento de la calidad.
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