En la red social X, el mandatario se refirió a un estudio del Instituto de Recursos Mundiales sobre la reducción de dicho problema a un 36 por ciento.
Según datos del informe, el logro estuvo relacionado con medidas públicas más estrictas, especialmente en Brasil, donde se fortalecieron los mecanismos de fiscalización y control territorial.
Lula subrayó que su gobierno retomó también programas ambientales y estableció alianzas con los municipios más afectados, lo cual permitió reducir en 50 por ciento la deforestación en la Amazonía en los últimos tres años.
Reportes internacionales coinciden en que la caída global está vinculada a ese giro en la política ambiental brasileña, tras el compromiso del Ejecutivo de frenar la destrucción de bosques y recuperar la gobernanza forestal.
El jefe de Estado reiteró que la meta del gigante sudamericano es la deforestación cero para 2030, en línea con compromisos internacionales dirigidos a revertir la pérdida de bosques y mitigar el cambio climático.
También apuntó que el trabajo realizado preserva los biomas brasileños y muestra al país como ejemplo de preservación ambiental para el mundo.
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