La víspera, el líder de la Confederación de Choferes de Bolivia, Víctor Tarqui, aseguró que el paro escalonado, definido en un ampliado nacional, empezará este martes con una medida generalizada del transporte de pasajeros y de carga por 24 horas.
Añadió que, de no atenderse sus demandas, continuarán con otro de 48 horas hasta llegar a uno indefinido.
Exige este gremio garantizar el abastecimiento y la calidad del combustible, el resarcimiento por los daños causados en sus motores por la denominada “gasolina basura”, importada y distribuida por Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), y el mantenimiento de las carreteras en Bolivia.
Advierte el sector que, pese a acuerdos anteriores en mesas de diálogo, todas estas promesas han sido incumplidas por el Gobierno.
Los paros de los choferes constituyen bloqueos con sus vehículos pesados, buses, minibuses y autos (trufis) en las principales calles y avenidas, situación que impide el tráfico vehicular.
Choferes de La Paz y El Alto, en tanto, confirmaron la realización de un paro de 24 horas este martes, acompañado de la instalación de 88 puntos de bloqueo, 44 en la sede del Gobierno nacional y 44 en la urbe alteña, según sus convocatorias.
Dirigentes de este gremio ratificaron la medida de presión en demanda de atención a sus exigencias, principalmente en el tema de la calidad de la gasolina y el resarcimiento de daños a los motorizados.
“Se va a acatar un paro contundente. El Gobierno nacional solo ha firmado actas; queremos reunirnos con el presidente del Estado y, en caso de que no ocurra, vamos a masificar la medida”, sostuvo entrevistado por la red Unitel el líder del gremio de Transporte Libre, Limberth Táncara.
Por su parte, el portavoz de los choferes, Edson Valdez, señaló que las autoridades de Gobierno han incumplido los compromisos asumidos con los transportistas respecto a sus dos principales demandas.
“No hay una buena calidad de combustible. El resarcimiento avanza a ‘paso de tortuga’. Han dado a cada institución sindical dos o tres compensaciones; con eso, este Gobierno quiere acallarnos”, criticó Valdez.
Coincidieron los dirigentes gremialistas en que la medida será contundente, y reiteraron que no se descartan acciones de mayor alcance si no se atienden sus demandas, mientras el Gobierno mantiene el llamado al diálogo para evitar la afectación de la circulación y las actividades cotidianas.
lam/jpm













