Las obras forman parte del proyecto israelí denominado “Sufa 53” o “Gran Tormenta”, iniciado en 2022 con el argumento de impedir ataques de grupos armados.
La infraestructura militar se extiende desde las cercanías de la localidad de Hadar, al norte de Quneitra, hasta la zona fronteriza entre Siria, Jordania e Israel, atravesando varias localidades rurales de la provincia.
Como parte del proyecto, el ejército israelí construyó una carretera militar de unos ocho metros de ancho y levantó barreras de tierra de hasta cinco metros de altura, además de puestos de observación y posiciones militares paralelas a la línea de separación en el ocupado Golán sirio.
De acuerdo con datos locales, las fuerzas israelíes avanzaron entre 300 y mil metros dentro de la línea de alto el fuego, mientras las actividades militares aumentaron de forma significativa tras la caída del gobierno de Bashar al Assad en diciembre de 2024.
El director de medios de Quneitra, Muhammad al Saeed, afirmó que los trabajos israelíes causaron graves daños a tierras agrícolas, pastizales y recursos hídricos.
En declaraciones a la prensa, el funcionario señaló que maquinaria pesada israelí excavó trincheras y levantó terraplenes en varias zonas rurales del norte y centro de la provincia.
Agregó que las autoridades locales realizaron una evaluación de daños que determinó la afectación de unas mil 200 hectáreas de terrenos agrícolas y de pastoreo.
Asimismo, indicó que hubo contactos con la Fuerza de las Naciones Unidas de Observación de la Separación (UNDOF), aunque el acceso limitado de medios de comunicación y observadores dificulta el flujo de información desde la zona.
Por su parte, el agricultor Abu Saddam Hassan Ahmed, residente de Jabaata al Khashab, aseguró haber perdido alrededor de una hectárea de tierras cultivadas con árboles frutales debido al proyecto israelí.
Añadió que su establo ganadero quedó dentro del perímetro de una de las trincheras y denunció además la detención de su hijo por fuerzas israelíes desde 2024, sin información sobre su paradero.
El agricultor afirmó que la localidad perdió más de 700 hectáreas de terrenos agrícolas y forestales, afectados también por la destrucción de áreas naturales y la tala de árboles.
Según Ahmed, las fuerzas israelíes utilizaron productos químicos que destruyeron decenas de hectáreas de cultivos, además de alterar el flujo de aguas pluviales y provocar inundaciones repentinas que dañaron carreteras y campos agrícolas.
A su vez, el alcalde de Jabaata al Khashab, Muhammad Mazen Mrayoud, advirtió que las trincheras excavadas por Israel, de unos cinco metros de profundidad, están causando erosión del suelo y afectando gravemente las actividades agrícolas y ganaderas.
El funcionario alertó que las acciones israelíes no se limitan a una sola localidad, sino que abarcan amplias zonas de Quneitra, donde también se registran restricciones de movimiento, redadas, detenciones y destrucción de bosques.
Mrayoud llamó a la comunidad internacional y a Naciones Unidas a intervenir para detener las violaciones israelíes y trabajar por una solución duradera.
Tras la caída del gobierno de Bashar al Assad a finales de 2024, Israel declaró terminado el acuerdo de separación de fuerzas vigente desde 1974 y amplió su presencia militar en zonas próximas al Golán ocupado.
ga/fm













