Añadió que en tal caso tendrá un problema tal vez mayor al que tuvo en Irán, conflicto en el que su afán “ya no es alcanzar la victoria, sino cómo salir del pantano en que se ha metido, usando una narrativa mentirosa que disimule su fracaso” para evitar una derrota en las próximas elecciones legislativas parciales.
En Cuba, advirtió, “encontrará la firme resistencia de un gobierno y un pueblo dispuestos a defender la revolución” y cuenta con la inmensa fuerza de la solidaridad mundial con la Isla, que es también una ventaja estratégica
Guerra opinó que “la dinámica geopolítica mundial se acelera; las contradicciones y la lucha de clases se agudizan”.
Agregó que el pretendido golpe contra Cuba se presenta en ese contexto como un recurso para mostrar un trofeo, una victoria en lo que considera su patio trasero, como sucedió con el ataque a Venezuela y el secuestro del presidente Nicolás Maduro.
En el caso de Cuba, dijo, más de seis décadas de criminal bloqueo imperialista no han podido derrotar a la revolución ni doblegar a ese heroico pueblo y manifestó la convicción de que, ante la nueva arremetida norteamericana “Cuba vencerá y venceremos todos”.
Aseveró que ahora la amenaza de una intervención armada contra la Isla “se ha convertido en un riesgo inminente por la mayor agresividad del imperialismo en su fase de decadencia”, en la que busca fortalecer sus posiciones en América Latina y el Caribe”.
Apuntó que, además, por su naturaleza, la administración norteamericana “ha echado por la borda al derecho internacional para afirmar su política intervencionista, chantajista y matonesca”.
“Entre el progreso y la decadencia; entre civilización y barbarie, entre socialismo y capitalismo, Cuba juega un papel especial y merece toda nuestra solidaridad y apoyo, al igual que Palestina, Irán y todos los pueblos y países que se oponen al imperialismo”, sentenció. rc/mrs













