La primera raqueta del mundo sostuvo que el debate económico en el tenis ha llegado a un punto de inflexión tras años de silencio, donde los jugadores sienten que su aportación no se corresponde con su recompensa.
Sinner subrayó que los torneos no existirían sin los jugadores y que el dinero es una consecuencia secundaria frente a la necesidad de reconocimiento y respeto por parte de los organizadores.
El tenista italiano no cerró la puerta a futuras medidas de presión, aunque matizó que cualquier decisión colectiva dependerá de la evolución de las conversaciones en las próximas semanas.
Sus declaraciones se producen en la antesala de su debut en el Masters 1000 de Roma, en un contexto de creciente tensión entre los jugadores y los organizadores de los Grand Slam por el reparto de ingresos.
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