Distintos sectores comunitarios expresaron antes, además, inquietud por problemas de inseguridad que afectaban el entorno del parque, situación que limitaba el ingreso de visitantes y complicaba las ceremonias mayas. Frente a ello, amplió un reporte del estatal Diario de CentroAmérica, el Instituto de Antropología e Historia promovió una coordinación interinstitucional para reforzar la vigilancia y resguardar el área.
Las labores contaron con el acompañamiento de la Policía Nacional Civil, la División de Protección a la Naturaleza y la Comisión Presidencial de Atención a la Conflictividad, acotó el medio.
A la par, subrayó, líderes comunitarios y autoridades ancestrales participaron en el proceso para asegurar que las decisiones tomadas respetaran la importancia espiritual y cultural del lugar.
Autoridades del Ministerio de Cultura y Deportes remarcaron que también desarrollan proyectos destinados a fortalecer la administración y conservación del complejo.
Q’umarkaj, conocida históricamente como Utatlán, se erige como uno de los sitios arqueológicos más significativos de las Tierras Altas de este país, y acogió la última gran capital del Reino K’iche’ previo a la conquista española.
La ubicación estratégica de la urbe sobre una meseta rodeada de barrancos profundos no solo ofrecía una defensa natural contra invasores, sino además la consolidaba como el centro político, religioso y militar más influyente del periodo Posclásico Tardío.
Su diseño urbano refleja una estructura de poder altamente organizada, caracterizada por plazas rodeadas de pirámides-templo, palacios reales y un impresionante campo de juego de pelota. Entre sus atractivos más destacados se encuentran las cuevas artificiales excavadas bajo la ciudad.
Aún perviven en Guatemala más de cinco mil sitios de este tipo, aunque la cartera encargada mantiene administración directa en aproximadamente 100.
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