Bajo un cielo encapotado y entre ráfagas de viento que torcieron trayectorias y ánimos, Musetti, décimo del mundo y octavo favorito, hizo valer su temple para resolver en dos horas y 12 minutos un pulso cargado de tensión y matices.
El primer set se convirtió en un laberinto emocional donde ambos se quebraron, se desafiaron y se rozaron el abismo hasta desembocar en un desempate eléctrico que el italiano selló 9-7 tras dejar escapar y recuperar oportunidades como quien juega con fuego.
Cerúndolo, firme desde el fondo y peligroso con su derecha invertida, llegó a sacar para el set, pero la duda se filtró como grieta y Musetti, sostenido por el aliento local, transformó la resistencia en ventaja. El segundo parcial mantuvo la intensidad de un combate sin tregua, con el argentino rompiendo primero pero cediendo terreno en un vaivén que terminó inclinándose hacia el talento del jugador de Carrara.
En el tramo final, entre dobles faltas, intentos audaces y puntos de partido que se evaporaban, Musetti encontró la precisión necesaria en el tercer match point para cerrar la historia y avanzar a los octavos de final.
El Foro Itálico, testigo de una batalla de nervios y belleza técnica, despidió así a Cerúndolo y celebró a su artista local, que sigue escribiendo su recorrido en casa con pulso firme y revés de seda.
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