De confirmarse el resultado según el cual Moreno Bonilla revalidaría la responsabilidad que ya ocupa, se convertirá en los cuartos comicios sucesivos de éxitos del PP en Comunidades Autónomas, antes Extremadura, Aragón y Castilla y León.
Sin embargo, en el caso de Andalucía, una de las regiones más pujantes de España, la perspectiva de un triunfo contundente del aspirante popular, resulta más incómodo para la izquierda en general, y muy en especial al Partido Socialista Obrero Español (PSOE).
Según las encuestas, bastante coincidentes en este aspecto, apuntan a que Moreno pudiera repetir la mayoría absoluta, sin necesidad de gobernar con la ultraderecha de Vox, como ha sucedido en otras comunidades.
Los resultados, de acuerdo con los sondeos, los últimos que por ley se pueden difundir antes de las elecciones, no tienen buena pinta para la candidata del PSOE, María Jesús Montero, hasta hace poco vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Hacienda.
Distintas encuestadoras señalan también que la tendencia anterior de Vox en ascenso, se vería frenada, estable la coalición Por Andalucía (Izquierda Unida, Podemos, Movimiento Sumar, Iniciativa del Pueblo Andaluz, Verdes Equo, Alternativa Republicana y Alianza Verde) se mantendría casi igual; y Adelante Andalucía mejoraría notablemente.
De los grupos minoritarios, a Por Andalucía, que se mueve en una horquilla de cuatro a siete (ahora tiene cinco), le pisa los talones Adelante Andalucía (nacionalistas de izquierdas, abogan por modelo confederal español y apoyan el feminismo, derechos LGTBI, memoria democrática y ecología social), con expectativas de seis curules.
En la cima, el PP y Moreno pudieran hacerse entre 54 y 58 diputados (necesita 55 para mayoría absoluta), mientras el PSOE y María Jesús Montero alcanzarían unos 30 escaños (misma cantidad que la actual).
Sin embargo, hay temores de un bajón hasta los 25 diputados del PSOE, en tanto Vox, llegaría a los 19 o descendería hasta 13.
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