En entrevista publicada este lunes por el medio Brasil 247, el fraile dominico afirmó que las fuerzas progresistas abandonaron la educación popular y dejaron de invertir en la formación política que, según recordó, fue decisiva durante la resistencia a la dictadura militar y en el proceso que llevó a Luiz Inácio Lula da Silva a la Presidencia.
“Fuimos abandonando las bases. No hay reproducción, no hay formación política, no hay equipos de educación popular”, afirmó.
Sostuvo además que partidos y sindicatos perdieron capacidad de movilización social tras el debilitamiento de las estructuras populares y criticó lo que definió como una “izquierda de tacones altos”, alejada de las periferias, las favelas y los movimientos sociales.
De acuerdo con el religioso, ese vacío político fue ocupado por otras fuerzas. “Hoy esas áreas están dominadas por fundamentalistas, milicias y narcotráfico. Nadie más de la izquierda hace trabajo político en esas regiones”, declaró.
El también exasesor especial de la Presidencia durante el primer gobierno de Lula retomó reflexiones contenidas en su libro La mosca azul, publicado tras su experiencia en el Ejecutivo entre 2003 y 2004.
Ya en esa obra el autor advertía sobre los riesgos de que la izquierda se dejara seducir por el poder institucional y confundiera la presencia en el gobierno con la organización popular.
En la entrevista, defendió que Lula no llegó al poder por campañas publicitarias ni respaldo empresarial, sino como resultado de décadas de acumulación política de movimientos sindicales, comunidades eclesiales de base, pastorales sociales y experiencias de educación popular.
Además, el teólogo afirmó que el debilitamiento de esas estructuras permitió el crecimiento de sectores conservadores en territorios históricamente vinculados a organizaciones populares y a la Teología de la Liberación.
También mencionó el impacto de la ofensiva política e ideológica contra movimientos populares y sectores progresistas de la Iglesia católica desde finales de los años 60, así como la pérdida de influencia de las comunidades eclesiales de base.
Frei Betto destacó además la importancia del pensamiento del pedagogo Paulo Freire y lamentó que sus métodos de educación popular hayan sido desplazados de la práctica política.
A juicio del escritor, la disputa política de cara a las elecciones de 2026 comenzará mucho antes de la campaña formal y se desarrollará en barrios, escuelas, iglesias, sindicatos y redes sociales.
El religioso llamó a la izquierda brasileña a “volver al pueblo”, reconstruir vínculos con las periferias y retomar el trabajo de base como condición para enfrentar el avance de la extrema derecha y defender la democracia en Brasil.
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