Por Fausto Triana
Se dio la historia de una muerte anunciada, con un club merengue en horas bajas y el Barça, en el Camp Nou, capaz de resolver el partido en apenas 18 minutos con dos goles. El primero con un disparo al ángulo derecho del inglés Marcus Rashford, imposible para el belga Thibaut Courtois a los nueve minutos, y el segundo a los 19, en una jugada trenzada desde el mediocampo, que permitió un tacón de lujo de Dani Olmo a Ferrán Torres y la pizarra 2-0.
Si ya el duelo parecía descafeinado después de un altercado entre el francés Aureliene Tchouamení con el uruguayo Fede Valverde, que dejó al sudamericano de baja, se sumó la ausencia por resentirse de una lesión el astro galo Kylian Mbappé.
Lo demás era cuestión de tiempo, porque a los azulgrana les bastaba un empate para levantar el trofeo de monarcas tres jornadas antes del cierre del torneo español.
Visiblemente emocionado, el técnico alemán Hansi Flick celebró el éxito que dedicó sentidamente a su padre, quien había fallecido en las últimas horas.
“Ha sido una competición excelente, en la que crecimos como equipo cada vez más y hemos llegado hasta aquí con bastante convicción. Queda pendiente la Champions, pero volveremos la próxima temporada”, comentó Flick a la prensa.
Los culés volvieron a hacer una exhibición de juego colectivo y bien sincronizado, con una combinación de futbolistas más experimentados (Rashford, Olmo, Pedri, Ferrán, De Jong y Eric García, y jóvenes en plena madurez (Cubarsí, Joan García, Fermín, Gerard Martín, entre otros).
Por supuesto, con el peso específico del talentoso extremo Lamine Yamal, ausente ayer por lesión, el polaco Robert Lewandowski, posiblemente en el último Clásico de su carrera, y del brasileño Raphinha, destacado como capitán y goleador.
Los festejos en la capital catalana no se hicieron esperar, desde el mismo Camp Nou, con mñas de 62 mil espectadores, hasta por las calles de la ciudad, donde este lunes seguirán las celebraciones y homenajes al club.
Uno de los mayores aciertos del Barça y del propio Flick, ha sido la apuesta por la masía (cantera del club), de donde salieron Yamal, Fermín, Martín, Bernal, Cubarsí y Casadó. Por lo tanto, a apuesta a futuro parece garantizada.
En el otro bando, la contienda del Real Madrid no pudo ser más desastrosa. Xabi Alonso fue destituido como técnico del conjunto tras caer contra el Barcelona en la Supercopa de España en enero pasado.
Asumió Alvaro Arbeloa, que fracasó en la Copa del Rey ante un equipo de segunda división (Albacete). También en la Champions League (cayó en cuartos frente al Bayern Munich) y ahora en LaLiga.
En paralelo, el plantel estuvo marcado por numerosas lesiones y problemas en el vestuario, incluyendo el choque entre Tchouameni y Valverde. Y adicionalmente, falta de liderazgo, en especial de Mbappé, si bien goleador, poco comprometido con la causa merengue.
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