Silva es el primero de su país en participar en una de las más prestigiosas competencias ciclísticas, y se estrenó por la puerta grande al imponerse sobre la raya el sábado último en la segunda etapa, ponerse la camiseta de puntero y mantenerla hasta hoy.
La de la víspera resultó una jornada que ganó el francés Paul Magnier, triunfador del primer día y que repitió el domingo, pero en la que el charrúa consiguió quedarse por segunda vez con la “maglia rosa”.
El ciclista uruguayo, del equipo XDS Astana, declaró estar «contento» por «hacer historia para un país tan pequeño.
Silva hizo referencia al «apoyo de todos los uruguayos» en la rueda de prensa posterior a la etapa. «Están superpendientes y yo superagradecido de ellos, contento de hacer historia para un país tan pequeño», expresó.
Sobre la última jornada resumió: «Increíble, lo disfruté como nunca, fue un día entre comillas tranquilo y lo pude disfrutar muchísimo».
Lo conseguido no se le sube a la cabeza al pedalista charrúa sobre el resultado final de la carrera y su condición actual de líder.
«En principio mantenerlo lo máximo posible es el objetivo del equipo, pero vamos a ir día a día y que dure lo que tenga que durar», reconoció.
Los medios noticiosos dedican espacios privilegiados para el desempeño del ciclista oriundo del departamento de Maldonado, con expresiones de regocijo en las redes sociales de sus compatriotas, entre ellos del presidente Yamandú Orsi.
El avance del uruguayo es motivo de atención en un país donde la ascendencia italiana ocupa a alrededor del 40 por ciento de la población.
Silva no escapa a las tradiciones italianas heredadas aquí, aunque sus orígenes resultan españoles y franceses, en un país marcado por la migración.
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