Durante una rueda de prensa en Beirut, el titular libanés afirmó que se registraron 163 ataques directos israelíes contra organismos y equipos de asistencia médica y humanitaria.
Entre las entidades afectadas mencionó a la Cruz Roja Libanesa, la Dirección de Defensa Civil Libanesa, la Asociación de Scouts Islámicos, la Autoridad Islámica de Salud, la Asociación de Ambulancias Nabatieh y el Cuerpo Popular de Socorro.
Nasser Eddine precisó que, además de los 108 profesionales sanitarios fallecidos, otros medios de emergencia fueron destruidos durante los bombardeos.
Según el ministro, 108 ambulancias y camiones de bomberos quedaron totalmente destruidos, mientras 16 hospitales resultaron atacados y cuatro fueron clausurados por la fuerza.
El funcionario recordó que el derecho internacional humanitario concede protección especial al personal médico, paramédico, así como a centros sanitarios durante los conflictos armados.
Explicó que, conforme a los Convenios de Ginebra de 1949 y al Protocolo Adicional I de 1977, el personal médico y sus familias deben ser respetados y protegidos en todas las circunstancias, siempre que desempeñen funciones humanitarias y no participen en hostilidades.
Añadió que incluso en casos donde existan sospechas sobre el uso militar de instalaciones médicas, el derecho internacional exige pruebas claras, advertencias previas y medidas destinadas a evitar daños a civiles y personal sanitario.
El ministro informó además que el número total de víctimas por la ofensiva israelí contra el Líbano desde el 2 de marzo ascendió a dos mil 882 muertos y ocho mil 768 heridos.
Precisó que desde la entrada en vigor del acuerdo de alto el fuego el pasado 17 de abril se contabilizaron 380 muertos y mil 122 heridos, situación que calificó como prueba de la fragilidad del cese de hostilidades.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el 17 de abril un acuerdo de alto el fuego de 10 días, posteriormente prorrogado hasta el 17 de mayo.
El acuerdo incluye una cláusula invocada por Israel para justificar operaciones militares, bajo el argumento de preservar lo que considera su derecho a actuar en legítima defensa frente a ataques planificados o inminentes.
Israel mantiene ocupadas zonas del sur del Líbano desde hace décadas y amplió su presencia militar en esa región durante la actual ofensiva.
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