Las declaraciones del legislador, miembro del gobierno de Robert Fico y citadas por el diario Denník N, reflejan la posición oficial de Bratislava, que defiende su soberanía y rechaza las presiones para modificar la narrativa histórica sobre la Segunda Guerra Mundial.
La historia no puede cambiarse. Cuando empezamos a mirarla a través de la lente de la situación geopolítica actual, en realidad intentamos modificarla, sentenció Gašpar, criticando a los sectores abiertamente rusófobos dentro de la Unión Europea (UE).
El político recordó que Eslovaquia protege los monumentos a los soldados del Ejército Rojo, y el Parlamento ya tipificó como delito su profanación, un gesto que contrasta con la actitud de otros países europeos.
Analistas consultados en Bratislava consideran que estas declaraciones buscan fortalecer el eje soberanista dentro de la UE, frente al avance de corrientes centralistas que pretenden eliminar el veto nacional en decisiones clave.
Gašpar advirtió que ceder el derecho a veto significaría “una seria limitación de la soberanía” y dejaría los asuntos «valóricos» y culturales en manos de los países grandes del bloque, algo contrario a los intereses eslovacos.
En cuanto a seguridad, el vicepresidente expresó su esperanza de que la UE no se involucre directamente en el conflicto ucraniano, al tiempo que cuestionó el aumento del gasto militar mientras se descuidan salud, educación y economía.
Subrayó que la pérdida de competitividad europea deriva de decisiones como el rechazo a los energéticos rusos y el Pacto Verde, y aseguró que mientras gobierne Fico, Eslovaquia honrará el fin de la Segunda Guerra Mundial con actos solemnes.
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