Vestido con traje azul y gorra blanca, Trump fue trasladado en el helicóptero presidencial hasta la mansión ejecutiva, adonde llegó, con una aparente fórmula de estabilidad entre manos luego de su viaje de dos días a Beijing, capital del gigante asiático.
Ambos líderes se dedicaron elogios, quedando promesas de cooperación comercial y algunas interrogantes acerca de los acuerdos concretos a los que ambas partes llegaron.
Medios de prensa estadounidenses dieron una amplia cobertura a la visita. «Una relación bilateral estable es beneficiosa para el mundo», afirmó Xi al celebrar una nueva era en las relaciones entre Estados Unidos y China, definida por lazos constructivos y estables.
Pero el líder chino advirtió a su par estadunidense que Taiwán constituye la máxima prioridad en los nexos entre Washington y Beijing.
El diario The New York Times apuntó en su portada: Trump en China y resaltó que “tras la advertencia de Xi sobre Taiwán, él y Trump adoptan un tono positivo”.
“Xi Jinping comunicó al presidente Trump que la cuestión de Taiwán, si no se gestiona adecuadamente, podría derivar en un enfrentamiento con Estados Unidos”, añadió el periódico.
Una percepción de la prensa es que por primera vez se utilizaron términos que sugieren un intento de ambas partes por redefinir la volátil relación de los dos países en los últimos años.
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