Según informó la Agencia de Noticias Iraquí, la ceremonia de traspaso de mando tuvo lugar este sábado en presencia de autoridades gubernamentales y representantes políticos.
Durante su discurso, Al-Zaidi afirmó que la próxima etapa debe fundamentarse en una cooperación genuina y en la superación de las diferencias políticas.
El nuevo jefe de gobierno se comprometió además a trabajar “con sinceridad para afrontar los desafíos” que enfrenta el país.
Al-Zaidi señaló que su administración impulsará un programa integral de reforma económica y financiera orientado a construir una economía nacional fuerte, diversificada y sostenible.
“Iraq ha sufrido durante mucho tiempo dificultades y crisis económicas y de servicios a pesar de su riqueza”, expresó el mandatario.
El dirigente destacó asimismo la necesidad de reducir la dependencia del petróleo mediante el desarrollo de otros sectores productivos.
En ese contexto, aseguró que su gobierno trabajará para proteger los fondos públicos y combatir la corrupción, fenómeno que calificó como un obstáculo para el desarrollo y el progreso del Estado.
El primer ministro también manifestó su intención de fortalecer las relaciones árabes, regionales e internacionales de Irak sobre la base del respeto mutuo.
El pasado 14 de mayo, el Parlamento iraquí otorgó su voto de confianza a Al-Zaidi y a 14 integrantes de su gabinete, mientras la designación de otros nueve ministros fue aplazada para una fecha posterior.
La decisión permitió la entrada oficial en funciones del nuevo Ejecutivo.
El 27 de abril, el presidente iraquí, Nizar Amidi, encargó a Al-Zaidi la formación del gobierno tras su nominación por la alianza Marco de Coordinación, principal bloque parlamentario del país.
Según el sistema político iraquí basado en el reparto de poder, la presidencia corresponde a la comunidad kurda, el cargo de primer ministro a la comunidad chiita y la presidencia del Parlamento a la comunidad sunita.
rc/fm













