La cita, que coloca en el centro de la agenda global los desafíos de la urbanización contemporánea, es organizada por el Programa de Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU-Hábitat) junto al gobierno de Azerbaiyán.
El evento reúne a líderes políticos, alcaldes, urbanistas, empresarios y representantes de la sociedad civil de más de 180 países.
Bajo el lema “Dar vivienda al mundo: ciudades y comunidades seguras y resilientes”, el foro se adentra en problemáticas que afectan a millones de personas.
Entre los desafíos en el análisis aparece el encarecimiento sostenido de la vivienda, el crecimiento de asentamientos informales, los desplazamientos forzados por conflictos y el impacto cada vez más visible del cambio climático sobre las ciudades.
Más que cifras o diagnósticos, el foro intentará acercar soluciones viables que permitan construir entornos urbanos más justos y sostenibles, según los organizadores.
La elección de Bakú como sede no es casual. Con más de dos millones de habitantes y situada a orillas del mar Caspio, la ciudad encarna el cruce entre tradición y modernidad. Su historia milenaria y su evolución reciente la convierten en un escenario simbólico para debatir el futuro urbano del planeta.
En tiempos donde las ciudades crecen a un ritmo vertiginoso, el Foro Urbano Mundial se presenta como un espacio imprescindible para repensar el rumbo a seguir.
Hoy en cada calle, en cada barrio y en cada hogar posible, se juega también la esperanza de un mundo mejor y más habitable.
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