En relación con esa celebración litúrgica que tuvo lugar en la noche del pasado 15 de mayo en la Iglesia Romana de San Ignacio de Loyola, el diplomático expresó en declaraciones a Prensa Latina que la “consideramos un acto de solidaridad con el pueblo cubano en las difíciles condiciones humanitarias que enfrenta”, tras un recrudecimiento de la política agresiva de Estados Unidos.
Rodríguez significó que en la Santa Misa por la Paz y el Desarrollo de Cuba, oficiada por el cardenal Michael Czerny, prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, se denunció el actual contexto de amenaza contra la integridad territorial de la isla, dado el carácter agresivo del imperialismo norteamericano.
“El Vaticano ha expresado su preocupación por la situación en Cuba y mantiene una tradición de condena al genocida bloqueo económico comercial y financiero de Estados Unidos contra la isla, agravado tras la firma por el presidente, Donald Trump, de las órdenes ejecutivas del 29 de enero y del 1 de mayo del presente año”, subrayó.
El cardenal Czerny remarcó en su homilía la posición del Vaticano a favor de “una paz desarmada y desarmante”, que posibilite el desarrollo, y por eso esta misa tenía ese nombre, por la paz y por el desarrollo en Cuba, que siempre ha sido el objetivo de nuestro proyecto social”, apuntó.
Se recordó en la misma el llamado del papa León XIV, a que “todas las controversias internacionales y los conflictos se resuelvan de manera pacífica, mediante la negociación, la diplomacia, y no mediante el uso de la fuerza, y que la paz debe ser el resultado del diálogo, no de las guerras”, aseveró.
La Santa Sede, según dijo “ha sido bien clara, tanto en los mensajes del sumo pontífice como en declaraciones del secretario de Estado, Pietro Parolin”, al señalar que “es Cuba la que debe resolver sus problemas entre cubanos” a la vez que “se ha opuesto al uso de la fuerza”, dando apoyo al diálogo y la negociación.
El embajador recalcó que en “esta primera Santa Misa que se ha organizado se reflejan las positivas relaciones diplomáticas entre Cuba y el Vaticano, que el próximo 7 de junio cumplen 91 años, caracterizadas por el respeto, el reconocimiento mutuo, la diplomacia ética, responsable, con un diálogo constructivo, franco y directo”.
“Coincidimos en muchos temas de la agenda internacional actual, como el respeto a la paz mundial, el rechazo a la violencia, a los ataques preventivos, al uso de la fuerza en la solución de los conflictos, al terrorismo, así como en la necesidad de erradicar la pobreza en el mundo”.
Ambas partes mantenemos una alta preocupación por la preservación del medio ambiente, el enfrentamiento al cambio climático y sus consecuencias, un tema que atiende precisamente el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral.
Por otra parte, “es necesario destacar la importancia que tanto la Santa Sede como Cuba le conceden al multilateralismo, a que exista un orden mundial basado en el derecho internacional”, agregó el embajador cubano en sus declaraciones a esta agencia de noticias.
oda/ort













