Durante el encuentro efectuado en la sede central del Partido de los Trabajadores, el mandatario subrayó la importancia de fortalecer la preparación para el combate y anunció planes para reorganizar el sistema de entrenamiento militar, a fin de adaptarlo a las características de la guerra moderna.
Según refiere la Agencia Central de Noticias de Corea, ACNC, Kim resaltó la necesidad de redefinir conceptos operacionales y acelerar la modernización técnica de las fuerzas armadas.
El líder de la RPDC hizo énfasis en la defensa territorial, en particular, el refuerzo de las unidades de primera línea en la frontera sur, con el objetivo de convertirla en una fortaleza inexpugnable.
De igual manera, reveló que el próximo plan quinquenal presentará un cambio significativo en la capacidad de disuasión estratégica del país.
Kim insistió en que la ideología y la fe constituyen el núcleo del poder militar en su país, y exhortó a los comandantes a mantener un alto sentido de responsabilidad y lealtad hacia el Partido y la revolución.
La jornada concluyó con una fotografía conmemorativa junto a los comandantes presentes.
En el encuentro participaron altos mandos militares, entre ellos, Ri Yong-gil, jefe del Estado Mayor, y Pak Jong-chon, asesor del Ministerio de Defensa.
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