Durante una ceremonia en la sede diplomática de Cuba en esta capital, los presentes, encabezados por la embajadora Iliana Fonseca, colocaron flores ante el busto de Martí en homenaje al apóstol, víspera de conmemorarse el aniversario 131 de su caída en combate en 1895.
En el acto, que también sirvió para rendir tributo al héroe nacional de Nicaragua Augusto C. Sandino en el aniversario 131 de su natalicio, el miembro de la comunidad de cubanos residentes aquí, Lino Romero, afirmó que la luz de Martí sigue intacta, y su ejemplo “combate junto a nosotros”.
“Martí nos enseñó que la patria necesita de la unidad. Él fundó el Partido Revolucionario Cubano para unirnos contra el colonialismo español, y fue él, como bien definió el comandante en jefe Fidel Castro, el autor intelectual del asalto al cuartel Moncada que inició nuestra última y definitiva guerra de liberación”, recordó.
En otro momento de su intervención, Romero aludió a la política de asfixia del gobierno de Estados Unidos contra Cuba con el recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero que, unido a las recientes órdenes ejecutivas aprobadas por Washington, buscan destruir a la Revolución cubana.
“Cuando el asedio contra nuestra patria se recrudece y las amenazas imperiales intentan asfixiarnos a base de bloqueos y necesidades, en Nicaragua la comunidad patriótica Antonio Maceo responde con la misma firmeza del titán de bronce: en nuestro diccionario no existe la palabra rendición”, afirmó.
Por su parte, el funcionario de la embajada, Ricardo Machado, al intervenir en el acto calificó a Martí y a Sandino como dos faros del antiimperialismo en América Latina.
En ese sentido, afirmó que la vigencia del pensamiento de ambos héroes sigue “interpelando nuestra práctica y nuestra conciencia, en una región que aún busca definirse frente a los centros de poder”.
“Martí y Sandino, latinoamericanistas, no nos necesitan para ser recordados, sino para ser comprendidos; y comprenderlos exige que tracemos los hilos que unen sus luchas, separadas por geografía y generación, pero hermanadas por una misma intuición política: el antiimperialismo”.
Destacó que Martí murió en Dos Ríos sin poder evitar que Cuba cayera bajo una nueva tutela, y recordó que Sandino fue asesinado cuando sostenía diálogos por la reconciliación nacional.
“Al momento de sus partidas, ninguno vio el fruto completo de su lucha. Y, sin embargo, sus ideas siguieron y siguen vivas”, manifestó.
A decir de Machado, Martí y Sandino no piden que se repitan sus gestas, sino que se piense con la misma lucidez y se actúe con la misma integridad.
“En estos días de memoria, no celebremos solo sus vidas. Interroguemos nuestras prácticas. Porque honrar a Martí y a Sandino no es pronunciar sus nombres, es asumir, con humildad y firmeza, la tarea inacabada de construir una América Latina soberana, justa y solidaria”, subrayó.
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