En su cuenta en Facebook, señaló que el valor de las acciones de las principales empresas de cruceros registró un ajuste profundo en Wall Street, reflejando una alta presión por el brote de hantavirus en un crucero.
Ello se sumó a un reajuste en las valuaciones del sector ante el recorte de guías financieras y el incremento en los precios de los energéticos.
Norwegian Cruise Line resultó la más afectada al tocar un nuevo mínimo de 52 semanas y cerrar en 15,35 dólares por título, lo que implica una pérdida acumulada cercana al 30 por ciento en lo que va del año y una cotización 43 por ciento por debajo de su máximo histórico alcanzado en febrero pasado.
El catalizador principal de este desplome fue el drástico ajuste a la baja en su proyección de beneficio por acción ajustado para el 2026, situándolo en un rango de 1,45 a 1,79 dólares, cifra muy inferior al consenso previo de Wall Street que se ubicaba en 2,12 dólares.
Las acciones de Royal Caribbean cayeron tres por ciento, a pesar de que a inicios de mes reportó utilidades sólidas y Carnival, cotiza por debajo de sus máximos anuales debido a su menor nivel de cobertura ante la volatilidad de los energéticos.
Analistas explicaron que el sentimiento bajista generalizado responde al encarecimiento del combustible naviero derivado de las persistentes tensiones geopolíticas en el Medio Oriente. Asimismo, los conflictos internacionales enfrían la demanda en rutas Premium de alta rentabilidad.
Aunque el brote de hantavirus afectó a un buque de expedición especializado y no a un crucero comercial, los expertos del sector están monitorizando los posibles efectos colaterales.
Royal Caribbean Cruises enfrenta una parálisis total en las obras de su megaproyecto turístico en Mahahual, Quintana Roo, tras recibir una clausura de la Procuraduría Federal de Protección Ambiental (Profepa) y una suspensión definitiva por orden de un juez federal.
Ante las alertas de grupos ambientalistas como la asociación Defendiendo el Derecho a un Medio Ambiente Sano (DMAS), que acusa impactos negativos en la zona de manglares, en su momento, Royal Caribbean manifestó su disposición para someter la obra a un proceso de deliberación comunitaria si así lo requiere.
El proceso de consulta pública es facultad de la Semarnat, que convocará a esa consulta si así lo cree conveniente durante el proceso de evaluación de la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) que está en camino.
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