En un editorial titulado En Cuba se juega el futuro, el rotativo aludió a la acusación divulgada la víspera por parte del Departamento de Justicia (DOJ, por sus siglas en inglés) del país norteño contra el líder de la Revolución en la isla, Raúl Castro.
“El nivel de mendacidad y el retorcimiento de la realidad ya no pueden sorprender en un DOJ que esta misma semana ordenó entregar casi mil 800 millones de dólares como ‘indemnización’ por haber sido judicializados a los individuos que el 6 de enero de 2021 asaltaron el Capitolio”, apuntó.
Consideró que tan falso como hacer pasar por víctimas a los fallidos golpistas azuzados por el presidente norteamericano, Donald Trump, es pretender que Cuba fue la parte agresora en el incidente ocurrido hace más de 30 años.
El periódico subrayó que los Cessna 337 derribados en febrero de 1996 no realizaban ninguna labor humanitaria, sino que eran operados por un grupo terrorista anticubano con base en Miami, el cual participó en acciones paramilitares desde 1959.
“Durante 20 meses, la formación encabezada por el exagente de la CIA José Basulto invadió el espacio aéreo cubano, tanto para provocar a las autoridades como para el lanzamiento de propaganda contrarrevolucionaria”, señaló.
Agregó que cada acción ilegal fue documentada por La Habana y reportada al Departamento de Estado y la Administración Federal de Aviación estadounidenses, así como a la Organización Internacional de Aviación Civil.
“El hecho de que hayan pasado 30 años entre los acontecimientos y la imputación muestra que todos los presidentes estadounidenses desde Bill Clinton (en el poder en 1996) (…) fueron conscientes de que Cuba hizo un uso legítimo de su derecho a proteger su espacio aéreo”, aseveró.
A juicio del periódico, los cargos contra Raúl Castro solo pueden entenderse en el contexto de “la creciente ruptura del discurso trumpista con la realidad –de la que dan cuenta sus reiteradas aseveraciones fantasiosas de que las fuerzas militares de su país derrotaron a Irán”.
También en el marco de “la instalación de una política exterior basada sin disimulo en la obtención de botines para la clase gobernante y la captura del aparato judicial estadounidense por fiscales y jueces divorciados de la legalidad”.
En opinión de La Jornada, una eventual acción de Washington contra Raúl Castro no tendría como principal víctima al líder de la Revolución ni al pueblo cubano, sino al planeta entero.
“Permitir la continua arbitrariedad de Washington significaría renunciar por completo a los últimos vestigios de legalidad internacional y aceptar que cualquier persona, en cualquier lugar, se encuentra a expensas de los caprichos de un magnate sádico que tiene en sus manos el botón nuclear”, sentenció.
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