En el conversatorio, organizado por el departamento de Investigación Artística del Ministerio de Cultura y Deportes, el embajador de la isla caribeña en este país, Nazario Fernández, calificó de estimulante el amplio auditorio.
A propósito del 131 aniversario de la caída en combate del héroe antillano, el diplomático subrayó que Martí fue un poeta, intelectual y, sobre todo, un gran latinoamericano, que vivió en esta tierra (entre 1877 y 1878) y se dedicó a la docencia, a trasmitir valores.
Cuando uno estudia su obra se da cuenta de la vigencia que tiene, murió en 1895 con 42 años, luchando por la independencia de Cuba contra el colonialismo español, pero dejó desde entonces textos trascendentales, expresó Fernández en la capitalina Biblioteca Nacional.
Su ideario estará con nosotros –añadió- en la medida en que sea asumido y practicado para transformar la realidad, para continuar la búsqueda constante del bien y de la utilidad de la virtud.
Su profunda vocación de justicia como sol del mundo moral emana de los horrores que vivió en el presidio, de la cruel esclavitud que presenció en su niñez y que juró combatir y de las enseñanzas de su maestro Rafael María de Mendive, añadió.
Vivimos en una época tan compleja en la cual el equilibrio del mundo sigue siendo una quimera, con un orden económico, político y cultural verdaderamente insostenible, reflexionó el embajador, también frente una representación de la brigada médica cubana en este país.
Evocó lo que Martí proclamó en la víspera de su muerte en combate en la carta inconclusa a su amigo mexicano Manuel Mercado:
«Ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país, y por mi deber de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América», citó.
Fernández consideró esencial el acercamiento a las nuevas generaciones a Martí, no para aprender de memoria algún pasaje, frase o recitar sus versos, sino para convertirlo en presencia viva.
La directora del Departamento de Investigación Artística, Liliana Murga, pidió a las ponentes particularizar sobre el legado de Martí, el profundo vínculo que construyó aquí, mientras preguntó por la historia de la niña de Guatemala.
Las doctoras Artemis Torres y Gladys Tobar realizaron un amplio recorrido por la intensa trayectoria del pensador cubano y su literatura.
La cita sirvió para fusionar la palabra con el arte, con interpretaciones de los maestros Ivonne Reina y Luis González, incluida como colofón La Guantanamera.
rc/znc













