Para dos agentes que defendieron el Capitolio de Estados Unidos durante el asalto del 6 de enero de 2021 resulta paradójico la decisión de otorgar una retribución para ciudadanos -todos simpatizantes de Trump- que trataron de impedir por la fuerza la certificación del triunfo electoral del ganador de los comicios de 2020, el demócrata Joe Biden.
Ambos presentaron una demanda para bloquear la iniciativa que consideran un “fondo para gastos discrecionales con dinero de los contribuyentes para financiar a los insurrectos y a los grupos paramilitares” que, como plantea la acusación, cometieron actos de violencia en nombre del presidente.
El recurso legal, que interpusieron el exagente de la Policía del Capitolio Harry Dunn y el agente del Departamento de Policía Metropolitana Daniel Hodges, sostiene que el fondo es ilegal y que el acuerdo en el que se basa es “una farsa corrupta”.
Trump y sus hijos presentaron una demanda de 10 mil millones de dólares contra el Gobierno federal por la filtración de sus declaraciones de impuestos, pero decidieron retirarla a cambio de la creación del ya polémico fondo, al que podrían acceder en forma de compensación quienes crean haber sido perjudicados por la administración.
Dunn y Hodges, afirmaron haber sido acosados por los atacantes del 6 de enero y que hasta recibieron amenazas de muerte luego de hablar públicamente sobre sus lesiones y la violencia de aquel día.
Ambos sostienen en su demanda que la creación del fondo solo fomentaría que la violencia continúe y que aumenten las amenazas en su contra.
Los sucesos en el Capitolio de Estados Unidos fueron descritos como un asalto sin precedentes al corazón de la democracia en este país como consecuencia del cual perdieron la vida cinco personas y más de 140 policías resultaron heridos.
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