En su comunicado, la colectividad también pidió la más amplia solidaridad del pueblo neogranadino con el pueblo de Cuba, “con quienes nos unen fuertes lazos de amistad y compromiso en defensa de una región latinoamericana y caribeña unida y en paz”.
También envió un mensaje a la ciudadanía y gobierno del país antillano que, según enfatizó, “resiste el bloqueo genocida del imperialismo yanqui en defensa de su soberanía y en la construcción del socialismo”.
Denunció cómo, en una nueva maniobra contra Cuba y su dirigencia, el Departamento de Justicia de Estados Unidos presentó cargos contra el general de ejército Raúl Castro Ruz por una supuesta conspiración para asesinar ciudadanos estadounidenses en 1996, cuando desempeñaba el cargo de ministro de las Fuerzas Armadas.
La acción desplegada por las Fuerzas Armadas cubanas, tras múltiples advertencias a quienes violaban su espacio aéreo y realizaban todo tipo de actividades de provocación, fue una respuesta legítima en defensa de su soberanía, aclaró el texto.
Esta acusación, resumió, es un pretexto más que busca allanar una justificación para una posible acción militar contra Cuba socialista y recabar nuevamente votos de los sectores más reaccionarios para las elecciones de medio término de Estados Unidos.
“El Partido Comunista Colombiano rechaza los cargos infundados contra Raúl Castro Ruz y le envía un saludo solidario”, manifestaron en el documento los comunistas.
La bancada del Partido Comunes en el Congreso también sumó durante esta jornada su repudio a las amenazas de Washington.
“Las nuevas acciones hostiles del gobierno de los Estados Unidos contra Cuba, particularmente la reciente acusación presentada contra el compañero Raúl Castro, constituye un nuevo intento por justificar y legalizar, bajo sus propios términos, tramposos y leguleyos, una agresión política permanente contra el pueblo cubano y su gobierno legítimo”, manifestó.
Consideró asimismo que la maniobra evidencia el desespero de los sectores de poder estadounidenses por entregar resultados a la derecha internacional y a la industria de la guerra, recurriendo nuevamente a prácticas de persecución, bloqueo, hostigamiento y criminalización contra un pueblo que históricamente ha defendido su soberanía y su derecho a construir su propio destino.
Por otra parte, argumentó que la ofensiva constituye igualmente una amenaza “contra toda Nuestra América, contra el principio de autodeterminación de los pueblos y contra el derecho soberano de las naciones a decidir libremente su camino político, económico y social sin injerencias externas”.
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