Los equipos trabajan en varios puntos con médicos veterinarios, técnicos de campo y personal especializado para proteger el hato ganadero frente a las condiciones climáticas, explicó el viceministro de MAG, Óscar Domínguez, en un mensaje en su cuenta en la red social X.
Una de las principales líneas de trabajo es la vigilancia activa contra el gusano barrenador del ganado y para ello se intensificaron las inspecciones, la curación de heridas y las jornadas de divulgación técnica para evitar la propagación, precisa Domínguez.
Añadió el viceministro que el MAG también prioriza un plan de vacunación estratégica, principalmente contra la clostridiosis, enfermedad bacteriana que puede incrementarse durante períodos de altas temperaturas.
Domínguez explicó que el calor favorece la proliferación de bacterias y genera estrés térmico en el ganado, lo cual debilita el sistema inmunológico y eleva el riesgo de brotes.
Las brigadas realizan asistencia clínica integral, aplican sueros, vitaminas y desparasitantes para fortalecer a los animales afectados por la sequía; se refuerzan medidas de bioseguridad y monitoreo en las unidades productivas, así como pruebas serológicas para detectar enfermedades de forma oportuna.
La prevención, aseguró el viceministro, es la principal herramienta para proteger la productividad nacional.
El gusano barrenador del Nuevo Mundo es un parásito que devora tejido vivo. La infestación sucede cuando las larvas de la mosca (Cochliomyia hominivorax) se introducen en los animales, fundamentalmente mediante las heridas abiertas.
car/tdd













