En una comparecencia ante la prensa el vocero destacó la labor del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, el Ministerio de Defensa y otros organismos «que pudieron organizar muy rápido este viaje tan importante y necesario».
«Es genial que muchos periodistas hayan ido allí y visto con sus propios ojos la magnitud de la tragedia que ocurrió», señaló Peskov.
Hizo hincapié en que los medios de comunicación que se negaron a ir a Starobelsk con diversos pretextos no pueden considerarse objetivos en la cobertura de lo que está sucediendo en Ucrania.
«Si hablamos de la cobertura de esta tragedia, no hemos escuchado ninguna declaración oficial que condene a Kiev. No hemos visto ninguna acción que pudiera interpretarse como una condena a este bárbaro ataque terrorista contra jóvenes», apuntó Peskov.
La noche del 21 al 22 de mayo, las Fuerzas Armadas de Ucrania atacaron con drones el edificio académico y la residencia estudiantil del colegio de Starobelsk, sucursal de la Universidad Pedagógica Estatal de Lugansk, que albergaba a 86 menores.
El pasado domingo, más de 50 periodistas extranjeros acudieron al lugar de la tragedia que se cobró la vida de 21 personas y dejó 44 heridos, según los últimos datos oficiales.
Al mismo tiempo, la cadena de televisión británica BBC se negó a enviar a sus empleados a Starobelsk, mientras la estadounidense CNN alegó que sus periodistas están de vacaciones.
Las autoridades de Lugansk declararon los días 24 y 25 de mayo jornadas de luto oficial en memoria de las víctimas del ataque.
El presidente de Rusia, Vladimir Putin, al comentar la situación, afirmó que el ataque no fue accidental y lo calificó de «terrorista», subrayando que en las inmediaciones de la residencia atacada no había instalaciones militares ni infraestructuras de los servicios especiales.
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