Ndiaye dijo la víspera que su decisión de renunciar era una elección personal guiada por su comprensión de las instituciones, la responsabilidad pública y los mejores intereses de la nación.
Sin embargo, para analistas políticos, con esa acción queda despejado el camino para que el recién depuesto primer ministro Sonko se postule para el cargo de jefe del parlamento, donde su partido Pastef tiene amplia mayoría, lo que le dificultaría al presidente del país y antiguo aliado, Bassirou Diomaye Faye, nombrar a otro jefe de Gobierno.
El Pastef, que apoyó a Faye, ganó las elecciones de 2024 con un programa de reorganización política y de lucha contra la corrupción, en medio de una economía sumida en la deuda, pero con el tiempo, las relaciones entre ambos políticos se deterioraron, lo que culminó en la destitución del primer ministro Sonko el pasado viernes.
A Faye le queda ahora vencer numerosos obstáculos con un Parlamento en contra que puede vetar en un futuro sus próximas propuesta a la jefatura del Gobierno, en un país al que le urgen grandes reformas económicas para enfrentar una gran deuda externa.
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