En declaraciones a periodistas, el jefe de la Unidad de Vigilancia de la Secretaría de Salud (Sesal), Homer Mejía, informó que la última víctima mortal falleció en el Hospital Escuela de Tegucigalpa.
Con este deceso, suman tres las muertes registradas en el país por esta causa. Las dos primeras fueron un hombre de 77 años y una fémina de 74, ambos residentes en la capital hondureña, recordó Mejía.
En lo que va del actual ejercicio, la nación centroamericana contabiliza 176 contagios en humanos de esta enfermedad parasitaria, una cifra que preocupa a las autoridades sanitarias, pues durante todo 2025 se registraron 300 casos a nivel nacional.
Ante el repunte de la enfermedad, el funcionario de la Sesal instó a la población a mantener una estricta vigilancia sobre los adultos mayores y a asegurar que cualquier tipo de herida expuesta sea cubierta de inmediato con una gasa protectora para evitar el contacto con el vector.
La miasis cutánea por gusano barrenador es provocada por las larvas de la mosca Cochliomyia hominivorax, que deposita sus huevos en heridas abiertas o lesiones de animales de sangre caliente, incluido los seres humanos.
Horas después de que el insecto deposita la larva, nacen los gusanos que se alimentan del tejido vivo.
Sus efectos son particularmente devastadores en la producción pecuaria, debido a la mortalidad y a un menor rendimiento en la producción de leche y carne.
Desde 1995, Honduras no registraba en humanos casos de gusano barrenador, pero en septiembre de 2024 declaró una emergencia sanitaria ante la propagación de la enfermedad en Centroamérica y otras regiones.
Además de los contagios en personas, Honduras acumula unos cinco mil casos de gusano barrenador en animales, con una mayor incidencia en el ganado bovino, según datos difundidos por el Servicio Nacional de Sanidad e Inocuidad Agroalimentaria.
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