El presidente Taye Atske-Selassie y el primer ministro Abiy Ahmed compartieron mensajes en sus redes sociales con motivo de la fecha, para la cual pidieron abrazar los valores del sacrificio, la obediencia y el apoyo mutuo.
Ahmed consideró que una nación es construida por ciudadanos que colocan los intereses nacionales colectivos por encima de los deseos individuales y están listos para hacer sacrificios por el país.
“Etiopía solo puede hacerse más fuerte a través de los ciudadanos que se comprometen a dar en lugar de tomar, y a través de la resiliencia en momentos de desafío”, subrayó.

Pidió a los etíopes que contribuyan al desarrollo del país a través del trabajo duro, la unidad y la dedicación.
“Si realmente deseamos ver una Etiopía próspera, nuestras esperanzas deben reflejarse a través de la acción”, señaló, instando a la población a asumir la responsabilidad de superar la pobreza, restaurar la dignidad nacional y construir un futuro más fuerte.
También destacó las dimensiones sociales y humanitarias de Eid al-Adha, al mencionar valores como la compasión, compartir y responsabilidad colectiva.
Recordó que las enseñanzas islámicas alientan a los musulmanes a compartir parte de sus ofrendas de sacrificio con los pobres y necesitados, ya que nadie debería permanecer hambriento o excluido durante la celebración.
Al describir como una festividad centrada en la comunidad, señaló que los fuertes lazos sociales y la cooperación son esenciales para la paz, la seguridad y la estabilidad nacionales.
Por otra parte, el jefe de Gobierno etíope declaró que las Séptimas Elecciones Generales previstas el 1 de junio próximo servirán como base para fortalecer el orden constitucional y la cultura democrática del país.
En ese sentido, llamó a los etíopes a ejercer sus derechos y responsabilidades democráticas a través de la participación activa en los comicios.
La festividad conmemora el momento en que el profeta Ibrahim demostró su inquebrantable compromiso, al ofrecer voluntariamente a su hijo Ismail a Dios.
Conocido también como el Gran Eid, el Hajj de los Peregrinos y otros, estos días sagrados están marcados por oraciones, alegría, generosidad y bondad hacia los pobres.
Es el segundo festival importante en el calendario islámico, celebrado aproximadamente 70 días después de Eid al-Fitr, que marca el fin del Ramadán, el mes sagrado de ayuno.
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