De acuerdo con un balance divulgado por medios locales, los bombardeos incluyeron 138 ataques aéreos y 14 de artillería, dirigidos principalmente contra zonas residenciales e infraestructura civil.
Entre las víctimas figura un paramédico fallecido en un ataque contra la localidad de Srifa, mientras otros dos trabajadores sanitarios resultaron heridos.
La ofensiva coincidió con la víspera del Eid al-Adha y el Día de Arafah, una de las jornadas más importantes del calendario islámico.
Las autoridades libanesas informaron que el distrito de Nabatieh fue uno de los más castigados, con 88 ataques aéreos distribuidos en varias localidades, entre ellas Nabatieh, Yahmor al-Shaqif, Haboush, Zawtar al-Sharqiyah y Kfar Tebnit.
En la ciudad de Haboush murieron Abdullah Muhammad Tufayli y sus dos hijos, Ali y Abbas, tras un bombardeo contra viviendas.
Otro ataque contra el barrio de Sharnieh, en Burj al-Shamali, dejó 10 muertos, incluidos niños y mujeres, además de 12 heridos. Los equipos de rescate suspendieron temporalmente la búsqueda de desaparecidos bajo los escombros debido a la oscuridad.
También se reportaron daños severos y destrucción de viviendas en las localidades de al-Duwayr, al-Sharqiyah y Arzoun, donde un bombardeo destruyó la casa del alcalde.
La escalada ocurre luego de que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, amenazara con intensificar las operaciones militares contra Hezbolá y propinar “golpes severos” al movimiento libanés.
Desde el inicio de la ofensiva israelí el 2 de marzo, el Ministerio de Salud del Líbano contabiliza tres mil 213 muertos y nueve mil 737 heridos, además de más de un millón de desplazados.
Pese al acuerdo de cese al fuego vigente, Israel mantiene operaciones militares en varias zonas del territorio libanés y continúa ocupando áreas del sur del país.
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