De acuerdo con un breve comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores, el encuentro tuvo lugar durante la participación de los diplomáticos en el Consejo de Seguridad Naciones Unidas, que sesiona bajo el tema “Defender los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas y fortalecer el sistema internacional centrado en la ONU”..
Ambas delegaciones intercambiaron acerca de diversos temas de interés común en la agenda bilateral y multilateral, en particular el intercambio comercial y cultural.
Panamá reiteró su pleno respeto al principio de una sola China y su compromiso con el Estado de Derecho y la independencia en la toma de decisiones de sus instituciones democráticas, además del interés de ambas naciones de mantener una relación mutuamente beneficiosa.
Ambas delegaciones coincidieron en la importancia del diálogo franco y abierto, el respeto mutuo y en el fortalecimiento de las relaciones, agrega el informe oficial.
Panamá y China atraviesan una tensa relación en los últimos meses desde que la administración de José Raúl Mulino pusiera fin al contrato de concesión a la empresa Panamá Ports Company, subsidiaria del conglomerado CK Hutchison, con base en Hong Kong.
Durante 18 meses, el Estado otorgó la operación temporal de los puertos de Balboa y Cristóbal a APM Terminals, filial de Maersk, y a Terminal Investment Limited (TiL), brazo portuario de MSC.
Sobre la asunción del control de los puertos de Balboa y Cristóbal (en los lados pacífico y atlántico del Canal) el jefe de Estado dijo a la prensa recientemente, que obraron con apego a un fallo de la Corte Suprema de Justicia, que catalogó inconstitucional ese pacto.
El mandatario calificó la situación como “un tema complejo y escabroso”, y explicó que el Gobierno ha presentado reiteradas quejas ante las autoridades de Beijing, en medio de un contexto internacional marcado por tensiones comerciales debido a la retención de buques de bandera panameña en puertos chinos.
Tras asegurar que actualmente las terminales continúan operando con normalidad, el mandatario reconoció que la situación ha generado fricciones, pero insistió en que no se trata de un problema bilateral directo, sino de un escenario influido por factores externos.
En ese sentido, atribuyó el contexto actual a la disputa entre grandes potencias, como son China y Estados Unidos.
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