De acuerdo con la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, los investigadores de la University College de Dublin, Irlanda, utilizaron una métrica denominada coherencia corticocinemática.
Esta técnica registra la fuerza del acoplamiento entre la corteza cerebral y los movimientos corporales necesarios para mantener el equilibrio.
Los expertos sugieren que la corteza participa en el control del equilibrio y que su participación aumenta con la edad.
Este último hallazgo sugiere que, en comparación con los adultos jóvenes, los adultos mayores deben realizar un esfuerzo consciente mayor para mantener el equilibrio.
El grado de acoplamiento fue mayor en el grupo de mayor edad en comparación con el grupo más joven.
Según los científicos, el estudio destaca la coherencia corticocinemática como una herramienta efectiva para examinar y tratar la pérdida del equilibrio.
A medida que las personas envejecen, aumentan las probabilidades de tener problemas de equilibrio, y esto puede comenzar de forma repentina y sin ninguna causa evidente.
Ciertos medicamentos o afecciones médicas pueden provocar problemas de equilibrio, en el primer caso el individuo deberá consultar a su médico y este decidirá si debe cambiar de fármaco o reducir la dosis de forma segura.
Una persona también puede presentar problemas en el oído interno, pues una parte de este llamada laberinto controla el equilibrio.
De acuerdo con la literatura médica, cuando se inflama el laberinto ocurre una afección llamada laberintitis, que provoca vértigo y desequilibrio.
El alcohol en la sangre –según los expertos- también puede causar mareos y problemas de equilibrio al afectar la forma en que funciona el oído interno.
Ciertas afecciones como la diabetes, las enfermedades del corazón, los ataques cerebrales o los problemas de la vista, la tiroides, los nervios o los vasos sanguíneos pueden provocar mareos y otros problemas de equilibrio cuando las personas tienen avanzada edad.
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