La noticia, dada a conocer por la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF), cayó como un relámpago en la antesala del torneo, pues el delantero del Santos no solo se perderá los amistosos preparatorios, sino que también ve comprometido su debut mundialista, en una cuenta regresiva que ya corre con ansiedad.
El médico de la CBF, Rodrigo Lasmar, precisó en Teresópolis que los estudios realizados, incluida una resonancia magnética, confirmaron una lesión más severa que un simple edema, dibujando un panorama clínico que exige cautela.
“Ayer Neymar se hizo todas las pruebas médicas, que terminaron con una resonancia magnética que concluyó en una lesión de grado dos en la pantorrilla, no solo un edema, y se espera que en dos o tres semanas esté recuperado”, explicó Lasmar.
El diagnóstico contrastó con el informe previo del Santos, cuyo médico Rodrigo Zogaib había asegurado que el atacante presentaba únicamente un edema y que llegaría en condiciones para entrenar desde el 27, una previsión que se disolvió ante la evidencia médica.
En medio de la incertidumbre, Brasil ajusta su libreto sin una de sus figuras importantes, mientras el reloj del Mundial avanza implacable y Neymar inicia una carrera contra el tiempo para no quedar fuera del escenario donde suele convertir la presión en espectáculo.
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