Si bien todos los comicios para elegir gobernante son trascendentales, la fuerza que durante toda la campaña mostró el candidato Iván Cepeda, la baraja del movimiento progresista Pacto Histórico, hace crecer la expectación de si podrá triunfar la izquierda en medio de una región en la que actualmente prevalece la derecha.
Su victoria, a la que le apuesta en primera vuelta, descollaría justo en un momento en el que el gobierno de Estados Unidos busca la adherencia incondicional de todos los países latinoamericanos por diferentes medios, como la llamada Doctrina Donroe y la coalición Escudo de las Américas.
Los intentos de injerencia no han faltado ante el músculo mostrado por el Pacto Histórico, que tras las elecciones legislativas del pasado 8 de marzo se convirtió en la fuerza más numerosa, aunque no mayoritaria, del Congreso, con 42 representantes y 25 senadores.
El propio presidente, Gustavo Petro, lo advirtió.
“Le solicito al senador Bernie Moreno, ciudadano estadounidense, no hacer comentarios diferentes a los de su misión de veeduría electoral. Las indicaciones de tipo político sobre el voto de la ciudadanía son intromisión ilegítima en la decisión libre del pueblo”, escribió en su cuenta de la red social X.
El mensaje se publicó después de que el congresista republicano refirió en una entrevista que “si Colombia, Dios no lo quiera, toma el camino equivocado, lo que van a ver es que todos los malos actores que actualmente están en Cuba, Venezuela y Nicaragua fluyan hacia Colombia”.
Aun cuando no mencionó nombres y partidos, sus palabras parecían buscar un efecto disuasorio sobre el voto que apoya a la izquierda, en tanto deslizó un mensaje a los aspirantes Paloma Valencia, de derecha, y a Abelardo De la Espriella, de ultraderecha.
“Se trata de una contienda a tres bandas, los dos candidatos que se encuentran en gran medida alineados, dentro de un margen muy estrecho, deberían estar completamente unidos a primera hora del lunes 1 de junio”, dando por hecho que ninguno de los contendientes ganará el 50 por ciento más uno de los votos válidos en el primer intento y que se requerirá un balotaje en el que Cepeda ya tendría su cupo asegurado.
Justamente entre Valencia y De la Espriella se ha concentrado gran parte del espectáculo proselitista de los últimos días y, con el fin de ganar un puesto en una eventual segunda vuelta, cada uno asegura tener más chance de vencer a Cepeda. Él, ultraderechista nacionalizado como estadounidense en 2023, busca mostrarse como un outsider en defensa de los “nadie”, según ha dicho, pero está lejos de ser una persona modesta y se rodea de viejos conocidos como su fórmula vicepresidencial, el exministro de Economía, José Manuel Restrepo (2021-2022), quien fue uno de los encargados de intentar aplacar las protestas generadas durante el gobierno de Iván Duque (2018-2022).
Al parecer encuentra inspiración en algunos jefes de Estado del continente como el argentino Javier Milei, pues defiende la aplicación de una “motosierra fiscal”, la reducción del tamaño del Estado en un 40 por ciento y eliminación de entidades o nóminas burocráticas que él estima son innecesarias.
Valencia, por su parte, es la pupila del expresidente Álvaro Uribe (2002-2010).
Asegura que le consultará a menudo al exgobernante sobre las decisiones que tome en caso de llegar a la Casa de Nariño, lo cual satisface a la base uribista, pero desagrada a quienes se niegan a volver a ser dirigidos por el exmandatario, aunque este permanezca a la sombra.
Es nieta de Guillermo León Valencia, quien fue presidente de Colombia entre 1962 y 1966 por el Partido Conservador.
También aboga por un fuerte recorte fiscal que incluye la eliminación y fusión de varios ministerios y entidades públicas.
Pese a sus desacuerdos, una cuestión cardinal tienen en común Valencia y De la Espriella: ambos intentan capitalizar a quienes se oponen al gobierno de Gustavo Petro para sumarlos a sus filas, mientras buscan demonizar a Cepeda, caracterizándolo como un simple seguidor del actual gobernante, aunque el candidato posea programa propio.
Aunque los rostros con mayores probabilidades son los tres descritos, de acuerdo con las encuestas, la carrera por llegar a la Presidencia de Colombia cuenta aún con 11 aspirantes.
Del voto ciudadano dependerá entonces si mañana queda definido quien será el próximo gobernante o si habrá que ir a un segundo episodio el próximo 21 de junio.
Solo queda por ver hacia qué orilla se inclina el péndulo.
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