Por Fausto Triana
Fresco, recién salido del horno, la segunda Champions League consecutiva para el París Saint Germain de Luis Enrique Martínez, el irreverente preparador asturiano que ha dado un vuelco al conjunto de la capital francesa.
Al margen del triunfo indiscutible del PSG y una forma de jugar colectiva, vistosa y con mucha garra, tampoco puede soslayarse que el rival de anoche en Budapest, el Arsenal inglés dio batalla y el duelo debió decidirse en tanda de penales.
Luego de 120 minutos intensos, el cuadro dirigido por el vasco Mikel Arteta cedió por un cobro fallado por el central brasileño Gabriel Magallaes.
En cualquier caso, Arteta disfruta la conquista de una peleadísima Liga Premier inglesa, in extremis sobre el Manchester City (del catalán Pep Guardiola), después de haber llevado a los gunners a la excelencia de juego.
Con menos exigencia, Luis Enrique paseó la distancia en la Ligue 1 francesa, convirtiendo al PSG en el amo y señor de Europa en la temporada.
Menos mediático, pero igual de relevante, el Aston Villa arrasó en la Europa League, con el comando de otro entrenador español, vasco por más señas, Unai Emery.
Fue la quinta vez que Emery alzó la Euroleague, antes tres veces con el Sevilla y una con el Villarreal.
Si quedaban dudas en torno a los halagos a los técnicos españoles del fútbol, el joven Iñigo Pérez llevó al modesto club barrial del Rayo Vallecano a la final de la Conference League, que perdió ante el Crystal Palace inglés.
En la próxima contienda, la prestigiosa premier inglesa tendrá en los banquillos a varios representantes españoles. Xabi Alonso lo hará con el Chelsea, Arteta continuará con el Arsenal, Andoni Iraola debutará con el Liverpool.
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