En declaraciones a la prensa, el titular afirmó que los daños causados al monumento son probablemente extensos, debido a que fue bombardeado directamente antes de la entrada de las tropas israelíes en la zona.
Salameh explicó que las actuales condiciones de seguridad impiden el acceso de especialistas para evaluar con precisión la magnitud de las afectaciones sufridas por el sitio arqueológico.
Las declaraciones se producen después de que el ejército israelí anunciara la toma de la fortaleza y de la zona de Wadi Salouqi, como parte de una operación militar iniciada días atrás en el sur libanés.
Según las autoridades israelíes, la ofensiva busca destruir infraestructuras atribuidas al movimiento Hezbolá y ampliar la denominada línea de defensa avanzada en la frontera norte. El Castillo de Beaufort, conocido en árabe como Qalaat al-Shaqif, constituye uno de los enclaves históricos y estratégicos más importantes del sur de Líbano y domina amplias áreas de la gobernación de Nabatieh.
El ministro denunció además que las operaciones militares israelíes provocaron daños en mercados históricos, bibliotecas públicas y numerosos yacimientos arqueológicos en las regiones de Bint Jbeil, Nabatieh y otras localidades del sur del país.
Asimismo, señaló que los bombardeos alcanzaron varios sitios arqueológicos de la ciudad de Tiro, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Ante esta situación, Beirut solicitará a la UNESCO la creación de una comisión especializada para investigar los ataques contra bienes culturales y patrimoniales protegidos por convenios internacionales.
Salameh advirtió que al menos 79 sitios arqueológicos y culturales libaneses requieren mayores mecanismos de protección internacional y alertó sobre el riesgo de que el sur del país pierda parte de su patrimonio histórico si continúan las operaciones militares.
La denuncia coincide con una nueva escalada de las acciones israelíes en territorio libanés, pese al acuerdo de alto el fuego vigente desde abril y prorrogado hasta principios de julio.
De acuerdo con cifras oficiales libanesas, la ofensiva iniciada el pasado 2 de marzo dejó hasta la fecha tres mil 371 muertos, más de 10 mil heridos y más de un millón de desplazados.
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