«Hay un asunto pendiente sobre ayuda y apoyo a los familiares de los fallecidos y heridos del crimen sangriento cometido por la junta ucraniana el 22 de mayo en la ciudad de Starobelsk en la República Popular de Lugansk», afirmó Putin durante una consulta con funcionarios rusos.
El mandatario subrayó que los responsables de esta tragedia enfrentarán un castigo «irrefutable» y expresó sus sinceras condolencias a las familias que perdieron «lo más valioso que cada familia tiene: sus hijos y nietos».
En este sentido, ordenó al gobierno que preste toda la atención a cada afectado y que informe sobre el pago de las compensaciones, así como sobre el tratamiento y la rehabilitación de los heridos.
Anteriormente, Putin afirmó que el ataque contra Starobelsk no fue accidental y lo calificó de «terrorista», subrayando que en las inmediaciones de la residencia no había instalaciones militares ni infraestructuras de los servicios especiales
La noche del 21 al 22 de mayo, las Fuerzas Armadas de Ucrania atacaron con drones el edificio académico y la residencia estudiantil de la escuela normal de Starobelsk, filial de la Universidad Pedagógica Estatal de Lugansk, que albergaba a 86 menores. La tragedia se cobró la vida de 21 personas y dejó 44 heridos.
Por su parte, el jefe del Comité de Investigación ruso, Alexandr Bastrikin, afirmó este lunes que los drones ucranianos que atacaron en mayo un colegio en la ciudad rusa de Starobelsk fueron lanzados desde la región de Járkov, en el noreste de Ucrania.
«Está determinado que el lanzamiento de los vehículos aéreos no tripulados se llevó a cabo desde la región de Járkov», informó Bastrikin al presidente Putin.
npg/gfa













