También acotó que la ONU ha alertado que la asfixia, que provoca apagones prolongados, falta de agua potable, escasez de insumos médicos y una grave crisis humanitaria, se traduce directamente en un aumento de enfermedades tratables y muertes evitables.
Morales basó su calificativo en la definición de la Convención para la Prevención y Sanción del Genocidio, el cual plantea este acto atroz como el sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial.
«Al imponer un castigo colectivo que agrava deliberadamente el sufrimiento del pueblo cubano para provocar un estallido social y derrocar su gobierno, estas órdenes constituyen un acto de genocidio silencioso que viola flagrantemente el derecho internacional y los derechos humanos más básicos», aseveró.
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